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Appendicularian houses fate and role in carbon sedimentation and nutrition of zooplankton

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Casas abandonadas que sirven de alimento

Las apendicularias (Appendicularia) son animales filtradores transparentes que habitan zonas pelágicas, es decir, masas de agua alejadas del fondo y de las orillas de lagos, mares u océanos.

Cambio climático y medio ambiente

Son importantes productores de partículas que se precipitan al fondo, para lo cual se valen de un método muy eficiente de absorción y desecho de alimentos. Se encuentran rodeados de una burbuja o matriz gelatinosa (denominada casa) de proteína y celulosa que cuenta con numerosos filtros que concentran el alimento para su posterior consumo. A medida que crecen, los miembros de esta especie descartan y renuevan constantemente sus casas. Las casas descartadas de estos larváceos constituyen una parte cuantiosa del material orgánico que se precipita al lecho oceánico y cuyas partículas son ingeridas por el zooplancton. Aunque no se sabe mucho acerca de la manera en que los distintos grupos de zooplancton localizan las partículas en proceso de hundimiento, algunos investigadores opinan que este proceso es determinante para reducir el flujo de carbono descendente en el entorno marino. También representa una fuente importante de alimento para los organismos que componen el zooplancton y las larvas de peces. El proyecto Houses fate («Destino y función de las casas de las apendicularias en la sedimentación de carbono y la nutrición del zooplancton») recibió financiación de la Unión Europea para investigar el proceso por el cual las casas de las apendicularias se convierten en alimento y se degradan. Los investigadores estudiaron la actividad de los copépodos, las larvas de anguila y diversos microbios para comprender dónde van a parar las casas de las apendicularias y su importancia nutritiva, así como su efecto en el ciclo del carbono. Por medio de una batería de experimentos se demostró que las casas se encogen drásticamente tras ser desechadas; concretamente, transcurrida una hora, su tamaño se ha reducido hasta un 60 %. En ese lapso de tiempo, de la casa se desprenden gradualmente partículas pequeñas pero visibles para aquellos organismos que deseen consumirlas. Posteriormente, lo único que queda visible es el efecto de la degradación bacteriana. En lo referente al consumo de las casas, otros experimentos realizados por el equipo de Houses fate revelaron que las de las apendicularias se consumen completamente y que la calidad de las bolas fecales resultantes depende de la densidad de la casa. Esto puso de relieve la importancia de las casas mudadas como fuente de alimento para el zooplancton. Asimismo, los integrantes del equipo observaron el comportamiento de los copépodos en relación con las casas de apendicularias en proceso de hundimiento con el fin de determinar y caracterizar los distintos mecanismos de detección empleados. Se halló que los copépodos se valen de indicios químicos que les permiten detectar la precipitación de estas casas a más de 4 cm de distancia. El proyecto alcanzó todos sus objetivos y ha supuesto un impulso a la investigación en torno a la función del zooplancton en los procesos de degradación en el océano. Su labor tiene implicaciones para futuros trabajos científicos sobre la toxicidad y los procesos de nutrición en el medio marino.

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