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Unión de la comunidad investigadora del Mar Negro

El revolucionario proyecto BLACK SEA HORIZON ha conectado a organismos de financiación, instituciones académicas y científicos de la región del Mar Negro, ha identificado prioridades comunes de investigación e inspirado nuevos proyectos de cooperación, como Black Sea CONNECT.

Sociedad

El Mar Negro, usado como ruta de comunicación desde los tiempos de la antigua Grecia, sigue conectando a países. «El Mar Negro no es como el Atlántico, que marca los confines de Europa», comenta Martin Felix Gajdusek, coordinador del proyecto BLACK SEA HORIZON (Enhanced bi-regional STI cooperation between the EU and the Black Sea Region) del Centro para la Innovación Social de Austria. «Se trata de un recurso europeo compartido que acerca a los países de la región. Todos estos países afrontan desafíos parecidos, como el deterioro medioambiental, la eficiencia en el consumo de recursos, el abastecimiento de agua y la depuración de aguas residuales, y el acceso al mar como corredor de transporte». Además, es una región en la que existen tensiones geopolíticas. Por lo tanto, unos objetivos científicos y tecnológicos compartidos podrían contribuir a respaldar el codesarrollo regional económico sostenible y político.

Identificación de prioridades comunes

Teniendo esto en cuenta, en 2015 se puso en marcha el proyecto BLACK SEA HORIZON a fin de fomentar la cooperación regional en materia de ciencia, tecnología e innovación (CTI). «La región cuenta con 500 000 investigadores, 1 500 universidades y unas 3 000 instituciones de investigación», comenta Gajdusek. «Pensamos que, a través de una mejor coordinación entre los organismos de financiación y un mayor apoyo a los investigadores para que pudiesen acceder a los fondos de la Unión Europea (UE), se podría conseguir mucho más de forma conjunta». El proyecto anterior, Black Sea ERA-Net, sentó las bases para impulsar la cooperación en investigación entre países, en lo que se profundizó con el proyecto BLACK SEA HORIZON al conectar a organismos de financiación, ministerios e investigadores de todos los países del Mar Negro, así como de algunos Estados miembros de la UE. «El fundamento básico del proyecto consistía en iniciar un diálogo sobre CTI», añade Gajdusek. «Nuestro objetivo no era desarrollar una agenda estratégica de investigación como tal, sino identificar acciones concretas que favoreciesen la cooperación». Para empezar, se identificaron tres campos temáticos clave aplicables a todos los países del Mar Negro: la agricultura sostenible; la eficiencia en el consumo de recursos hídricos; y la química aplicada y los materiales inteligentes. «Estos campos son muy importantes para todos los países y ofrecen una capacidad y unos márgenes adecuados para intensificar la cooperación en investigación», señala Gajdusek. «Por ejemplo, Georgia, Moldavia y Ucrania han trabajado en la mejora del cultivo de la tierra. Científicos de Armenia, Azerbaiyán y Bulgaria han logrado avances en la mejora de la calidad del agua para el suelo eliminando su toxicidad. Científicos rusos han abierto el camino al uso de nuevas membranas para pilas de combustible». Se elaboraron directrices sobre el desarrollo de agrupaciones regionales para la investigación industrial, es decir, instituciones y empresas con competencias complementarias e intereses comunes. Las partes interesadas que participaban en la investigación y el desarrollo se unieron en talleres y congresos para poner en común las mejores maneras de coordinar las inversiones en investigación. «Fue extremadamente importante crear un clima de confianza para salvar las diferencias geopolíticas», explica Gajdusek. «También se buscaron las mejores vías para favorecer la movilidad de los investigadores de los países del Mar Negro dentro de la UE».

Creación de capacidades de investigación

El proyecto consiguió alentar a los países del Mar Negro a que participasen directamente en proyectos financiados con fondos europeos e inspiró nuevos proyectos de cooperación, como Black Sea CONNECT. Desde el inicio del proyecto, ha habido un aumento de al menos un 10 % en el número de propuestas de proyecto que incluyen a socios de países del Mar Negro que no pertenecen a la UE. Una escuela de verano organizada en el marco de Horizonte 2020 ha formado satisfactoriamente a veinticinco jóvenes investigadores de países del Mar Negro que no pertenecen a la UE y los ha preparado para participar en futuros proyectos de investigación financiados con fondos europeos. Asimismo, el proyecto identificó eficazmente al menos treinta agrupaciones industriales basadas en la investigación en los países asociados. Se dio formación a unos quince supervisores de agrupaciones industriales de la región del Mar Negro, a quienes se puso en contacto con supervisores de Estados miembros de la UE. La cooperación, en la que participan diecinueve socios de la región —incluidos Azerbaiyán, Bulgaria, Georgia, Moldavia, Rumanía, Rusia, Turquía y Ucrania—, ha abierto nuevas vías a los jóvenes investigadores de la región. «Queríamos crear nuevas oportunidades para animar a la siguiente generación a ser un motor de cambio», comenta el coordinador. «Para conseguirlo, era necesario que el papel de los investigadores y la dirección de la investigación fuesen más claros». Gajdusek también observa avances prometedores. «Moldavia, por ejemplo, ha reestructurado su sistema de financiación de la ciencia y la tecnología y ha establecido un organismo específico», añade. «En Georgia, ahora son más conscientes de la cuestión de la innovación social y de cómo la investigación puede contribuir. En realidad, es un proceso constante».

Palabras clave

BLACK SEA HORIZON, cooperación, agua, medioambiental, transporte, innovación social, financiación, coordinación, industrial, investigación

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