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Cerrar el círculo del biogás

Una empresa de biocarburantes está desarrollando un proceso sostenible para producir biogás y reutilizar el residuo de digestato restante.

Cambio climático y medio ambiente

El uso del biogás va en aumento. El biogás, producido por la descomposición de materia orgánica, como residuos agrícolas y urbanos, estiércol, residuos vegetales y alimentarios y aguas residuales, es más limpio que otros tipos de biocarburantes. Sin embargo, el problema es que además de crear biogás, el proceso de digestión anaerobia también genera residuos orgánicos, denominados digestato. Este suele ser muy húmedo, lo cual dificulta el transporte y la distribución de los nutrientes que contiene. A pesar de que el digestato también puede secarse y quemarse, al hacerlo se liberan a la atmósfera gases de carbono perjudiciales, lo que esencialmente contrarresta los beneficios que ofrece el biogás. El proyecto BioFuel Fab, financiado con fondos europeos, trabaja para cerrar este círculo. Para ello, está desarrollando una solución de energía autosostenible que garantice que todo el proceso de producción de biogás sea tanto rentable económicamente como sostenible desde el punto de vista ambiental. «Para sustituir los combustibles fósiles, creamos una solución lucrativa que proporciona una bioenergía asequible, limpia y almacenable», declara Petteri Salonen, director general de Finrenes, una empresa de biocarburantes con sede en Finlandia y socio principal de BioFuel Fab.

De desafío a oportunidad

El aspecto diferenciador de la solución de BioFuel Fab es que, además de crear biogás, también utiliza el digestato restante. Salonen explica: «Nos dimos cuenta de que cualquier proceso de producción de energía que incluyera la incineración de biomasa no sería admisible en el futuro. Convertimos este problema en una oportunidad y empezamos a utilizar el digestato como recurso económico para la captura y el almacenamiento de carbono, el reciclaje de nutrientes y la gestión de aguas de tormenta». El proceso empieza con la recolección de residuos madereros, como árboles pequeños, ramas, cortezas, paja, hierba y estiércol. Una vez descompuestos, se retira el biogás y se transforma en biometano que puede utilizarse para alimentar vehículos o crear electricidad. A continuación, en lugar de quemar el digestato, BioFuel Fab lo convierte en pastillas de energía marrones orgánicas para distintos usos. «Estas pastillas de energía marrones pueden utilizarse como alternativa a los combustibles fósiles basados en el carbón o para gestionar el drenaje de las aguas de tormenta», destaca Salonen. «Además, pueden emplearse como fertilizante orgánico, con el que se puede capturar carbono y aportar valiosos nutrientes a las plantas».

Un paso hacia un futuro sin emisiones de carbono

Durante el proyecto, los investigadores validaron satisfactoriamente la viabilidad del propio proceso y del potencial de negocio. Y Salonen añade: «Demostramos que nuestra solución es viable a escala europea. Aunque por sí sola no será la respuesta a un futuro sin emisiones de carbono, desempeñará un papel esencial a la hora de sustituir los combustibles fósiles a la vez que se captura carbono para compensar las emisiones restantes». En la actualidad, la empresa trabaja para obtener la financiación para la fase 2. Esta financiación se empleará para construir la planta de procesamiento BioFuel Fab y empezar el proceso de comercialización de esta tecnología, el biogás y las pastillas de energía marrones. «Nuestro objetivo final es mostrar cómo pueden utilizarse todos los tipos de residuos como recurso para crear un futuro mejor y más sostenible», concluye Salonen.

Palabras clave

BioFuel Fab, biogás, biocarburantes, sostenible, digestato, combustibles fósiles, bioenergía, captura de carbono, biometano

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