Inteligencia artificial para mejorar la atención a personas con enfermedad pulmonar crónica y sus afecciones concomitantes
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una afección pulmonar heterogénea y progresiva caracterizada por síntomas respiratorios crónicos. Se presenta frecuentemente con enfermedades concomitantes cardíacas y psicológicas, lo cual afecta de forma notable a la calidad de vida de los pacientes y dificulta la atención. Los pacientes también pueden sufrir un empeoramiento de los síntomas, o reagudizaciones, y que está relacionado con la inflamación sistémica. Aunque la EPOC es una de las principales causas de mortalidad, la toma de decisiones clínicas sigue basándose en revisiones médicas programadas. Este planteamiento pasa por alto cambios sutiles que se producen en la vida diaria y que a menudo preceden a reagudizaciones graves.
Redefinir la atención de enfermedades crónicas más allá del entorno sanitario
El proyecto RE-SAMPLE(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, se puso en marcha para colmar esta brecha y transformar la forma de tratar la EPOC y sus afecciones concomitantes. El objetivo era ayudar a los profesionales sanitarios y a los pacientes a mejorar su atención. «RE-SAMPLE muestra lo que ocurre entre las consultas programadas de los pacientes y predice si su estado empeora», explica Monique Tabak, coordinadora del proyecto. Junto con la participación de pacientes, médicos y otras partes interesadas, el equipo del proyecto creó una plataforma para recopilar datos procedentes de múltiples fuentes(se abrirá en una nueva ventana), incluidos historiales médicos, resultados percibidos por el paciente y sensores ponibles. También tiene en cuenta datos ambientales, como el tiempo y la calidad del aire, que se utilizan para entrenar modelos de aprendizaje automático con el fin de predecir el riesgo de próximas reagudizaciones de la EPOC y los cambios en la calidad de vida. La plataforma también pone de relieve los factores clínicos, conductuales y ambientales que determinan esos riesgos. La información se presenta a través de una interfaz clínica específica, que permite compartir la toma de decisiones y personalizar las estrategias de tratamiento.
Un compañero virtual para el día a día
El equipo de RE-SAMPLE también desarrolló una aplicación de acompañamiento virtual: un sistema digital de asistencia pensado para aumentar la autonomía de los pacientes en el autocuidado. A través de dispositivos portátiles, los usuarios pueden seguir parámetros relevantes de su estilo de vida y su estado fisiológico, como la actividad física, el sueño o la frecuencia cardíaca. Además, la aplicación permite registrar de forma directa los síntomas diarios. Si los pacientes informan de un empeoramiento de sus síntomas, el sistema se amplía dinámicamente para examinar indicadores de EPOC, salud mental o cardiovasculares, registrando las primeras señales de deterioro. Utiliza un algoritmo específico(se abrirá en una nueva ventana) para calcular una puntuación diaria de los síntomas de EPOC y decidir si un paciente debe ser derivado para visitar uno de los centros de atención (compartida).
Resultados preliminares y pasos futuros
El equipo de RE-SAMPLE efectuó estudios retrospectivos y prospectivos en tres centros de prueba en Estonia, Italia y los Países Bajos. En estos estudios se validó la metodología y se demostró el buen cumplimiento por parte del paciente a la hora de dar respuestas. La investigación ha permitido comprender mejor cómo interactúan las enfermedades crónicas. Por ejemplo, los análisis revelaron que el deterioro de los síntomas de la insuficiencia cardíaca crónica puede preceder al empeoramiento de los síntomas de la EPOC, y viceversa. «La supervisión en la vida real muestra lo que los pacientes experimentan a menudo, pero los médicos no pueden ver en la práctica clínica, lo que destaca la importancia de vigilar juntos las enfermedades crónicas complejas», comenta Tabak. En conjunto, se ha desarrollado un ecosistema seguro para el tratamiento de enfermedades crónicas que permite anticiparse a los problemas en lugar de reaccionar ante ellos, e integra activamente a los pacientes en su propio cuidado. A largo plazo, este planteamiento integrado de cuidado podría contribuir a desplazar la atención desde modelos hospitalarios a la asistencia domiciliaria, reducir el uso de recursos sanitarios y acelerar la recuperación tras las reagudizaciones.