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MANAGING RESILIENT NEXUS SYSTEMS THROUGH PARTICIPATORY SYSTEMS DYNAMICS MODELLING

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Poner en práctica la teoría en cinco cuencas fluviales

El equipo del proyecto europeo REXUS aplicó una metodología fundamentada en el nexo entre agua, energía, alimentos y ecosistemas a diferentes estudios de caso, lo que contribuyó a demostrar cómo se pueden gestionar los recursos naturales de una forma holística.

Los ríos son recursos esenciales para la agricultura, la industria, las poblaciones y los ecosistemas. Las decisiones adoptadas en un sector a menudo afectan a otros. Sin embargo, la gestión de este recurso hídrico recae en distintos ámbitos con objetivos a veces contrapuestos. «Por ejemplo, si baja el precio de la energía, aumenta el bombeo de agua de regadío y la aplicación de fertilizantes», explica José González Piqueras, profesor titular de la Universidad de Castilla-La Mancha(se abrirá en una nueva ventana) (España). «Si utilizamos mucha agua o ampliamos el uso de la tierra, esto repercute en el medio ambiente». Como coordinador del proyecto REXUS(se abrirá en una nueva ventana), González se propuso demostrar cómo la gestión sostenible de ámbitos de recursos interconectados —agua, energía, producción de alimentos y ecosistemas (WEFE, por sus siglas en inglés)— puede integrarse utilizando sistemas territoriales reales, como las cuencas fluviales. El proyecto tenía por objeto superar la gestión tradicional, que aborda estos sectores de forma aislada. Para ello, se utilizó la modelización de dinámica de sistemas, una herramienta conceptual que representa los efectos en cascada que una inundación o una sequía pueden provocar en distintos ámbitos del nexo. Uno de los objetivos principales de REXUS consistió en involucrar a las partes interesadas a este proceso de modelización, a fin de que aportasen sus puntos de vista y opiniones. «Como científicos podemos entregar un informe y decir “ese es el riesgo de que haya una inundación”. Pero si las partes interesadas no participan, nadie hará nada», comenta González.

Investigación sobre el terreno

El equipo de REXUS estableció Alianzas para el Aprendizaje y la Acción en cinco lugares de prueba de España, Italia/Eslovenia, Rumanía, Grecia y Colombia. En cada caso, la selección respondió a los distintos retos en materia de recursos y a la diversidad de actores implicados. La cuenca del río Júcar, en España, representaba una región agrícola tecnológicamente avanzada que se enfrenta a graves sequías provocadas por el cambio climático. Las buenas relaciones con las partes interesadas la convirtieron en un lugar de prueba idóneo para evaluar herramientas de teledetección y modelización participativa. El río Isonzo/Soča, en la frontera entre Italia y Eslovenia, es una cuenca transfronteriza donde el agua sustenta la agricultura, la generación de energía hidroeléctrica y el turismo. La cuenca del Danubio, en Rumanía, se caracterizaba por ser una región agrícola en rápida transformación, con crecientes necesidades de riego y frecuentes inundaciones, mientras que el río Pinios, en Grecia, presentaba características similares al caso práctico español, con alta capacidad tecnológica y demandas contrapuestas de la agricultura, el turismo y la protección ambiental. Por último, el río Amaime de Colombia brindó la oportunidad de poner a prueba el enfoque REXUS en un entorno muy diferente, con un contexto sociopolítico muy diverso en el que participaban pequeños agricultores, comunidades indígenas y una importante industria papelera. En todos los casos, el equipo del proyecto empleó tecnologías de teledetección y modelización de dinámica de sistemas y organizó seminarios prácticos con las partes interesadas para cartografiar las interacciones de los recursos y evaluar supuestos futuros.

Partes interesadas mejor informadas, decisiones más acertadas

El proyecto permitió alcanzar varios resultados claros. En Colombia, REXUS facilitó acuerdos sobre el calendario de entrega de agua entre usuarios de las zonas altas y bajas de la cuenca. En Palma de Gandía, España, el equipo del proyecto negoció un acuerdo(se abrirá en una nueva ventana) entre la autoridad de la cuenca fluvial, el ayuntamiento y los agricultores locales para reducir los polutantes agrícolas que habían contaminado gravemente las aguas subterráneas de la ciudad. Las Alianzas para el Aprendizaje y la Acción siguen funcionando como plataformas locales de participación de las partes interesadas en todas las regiones de prueba. Las herramientas de teledetección para el seguimiento en tiempo real del uso del agua ya están integradas en los planes de gestión de cuencas en España, donde los mapas de riego ayudan a reducir los conflictos entre los distintos actores. Es más, REXUS favoreció un cambio de mentalidad. «Las partes interesadas conocen ahora la sensibilidad de otros sectores a la hora de tomar decisiones importantes», concluye González. «Creo que los principales agentes podrían tener ya en cuenta el impacto que tienen en estos otros ámbitos».

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