Hacer que la tecnología sea más inclusiva
La tecnología digital parece haber permeado casi todos los aspectos de nuestras vidas, lo que transforma radicalmente la forma en que nos conectamos, trabajamos e interactuamos. Pero este no es el caso para todos. Dado que los dispositivos digitales dependen casi exclusivamente de la retroalimentación visual y auditiva, plantean problemas de accesibilidad inherentes. De hecho, el acceso al contenido digital por parte de las personas con discapacidad visual, especialmente las personas con baja visión y las personas ciegas, sigue siendo un reto, incluso para los contenidos tan básicos como el texto. «Dada nuestra creciente dependencia de las tecnologías, la desmaterialización y el uso de pantallas táctiles sin botones, una parte importante de la población corre el riesgo de que se le niegue el acceso a ciertos contenidos y de que se la estigmatice aún más debido a sus discapacidades», explica Sabrina Panëels, investigadora de sistemas interactivos en CEA-List(se abrirá en una nueva ventana). Con el apoyo del proyecto ABILITY(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, Panëels lidera un grupo de socios(se abrirá en una nueva ventana) que trabaja para ayudar a cerrar esta brecha de accesibilidad digital. «Mediante el uso y desarrollo de nuevas tecnologías y “software,”, y aprovechando las soluciones hápticas, nuestro objetivo es hacer que el contenido y los dispositivos digitales sean más tangibles para todos», afirma.
La primera tableta multisensorial
Tras haber interactuado directamente con doscientos ochenta y cinco usuarios videntes y con discapacidad visual para identificar sus necesidades reales, en el proyecto se lograron numerosos hitos. Esto incluye la primera tableta multisensorial que reproduce texturas en una pantalla OLED estándar. El prototipo de tableta de 10,5 pulgadas funciona con Windows y cuenta con una pantalla equipada con tecnología háptica de superficie. «El prototipo utiliza vibraciones localizadas y multitáctiles que pueden renderizar texturas en función del contenido subyacente, tanto para dedos quietos como en movimiento», señala Panëels. «También puede percibirse de forma independiente con diferentes dedos, lo que significa que, por ejemplo, cuando un usuario explora un mapa, un dedo puede sentir las olas del mar mientras que otro puede sentir la textura de los bosques y otros elementos topológicos». En el proyecto se investigaron además estrategias de diseño para representar contenido de forma háptica, así como las ventajas de utilizar una pantalla combinada de pines 2D y la tableta multisensorial con IA para convertir imágenes, archivos PDF y gráficos en contenido táctil en tiempo real.
Utilizar la IA para hacer que el contenido digital sea más accesible
En el proyecto también se lograron avances en el desarrollo de algoritmos de aprendizaje automático adaptados a las necesidades específicas de las personas con discapacidad visual. Este trabajo incluye la creación de un nuevo «software» que utiliza IA para el análisis de imágenes y la escritura predictiva, con el fin de convertir el contenido digital en alternativas visuales, auditivas y táctiles accesibles. «Estamos especialmente orgullosos de nuestro uso de un sistema de análisis de imágenes y soluciones de IA conversacional para ofrecer descripciones interactivas de una imagen adaptadas a cada usuario, así como de nuestra aplicación de escritura predictiva que permite a los usuarios incluir emojis en sus comunicaciones», comenta Panëels.
Elevando el nivel de la tecnología inclusiva
A pesar de los numerosos desafíos a los que se enfrentó, el equipo del proyecto demostró con éxito que una tableta multisensorial asequible y con tecnología de IA es técnicamente factible, sentando las bases para un producto comercial y para un nuevo estándar en Europa para el desarrollo de tecnología inclusiva y centrada en el usuario. «Nuestro trabajo impulsa el diseño inclusivo y la inclusión en general, beneficiando no solo a las personas con discapacidad visual, sino también a las personas con otras discapacidades, a los ancianos e incluso a los niños», concluye Panëels. Pero antes de que eso pueda suceder, aún queda mucho trabajo por hacer. Por eso, los investigadores trabajan actualmente para conseguir la financiación y las alianzas necesarias para seguir desarrollando y comercializando sus tecnologías inclusivas.