Transformar la agricultura mediante la acción colectiva en innovaciones lideradas por mujeres
En la agricultura se discrimina a las mujeres de diversas formas. Los obstáculos son de carácter social, cultural, económico y político. Con el objetivo de fomentar una transición hacia el desarrollo sostenible e inclusivo de las comunidades rurales, el equipo del proyecto SWIFT(se abrirá en una nueva ventana), financiado con fondos europeos, trabajó con innovaciones lideradas por mujeres (WLI, por sus siglas en inglés). La iniciativa se centró en promover cambios estructurales y narrativos que empoderen a las mujeres, a las personas LGTBQI+ y a los trabajadores migrantes en la agricultura, así como en estudiar el papel de la agroecología en la mejora de la igualdad de género.
Innovaciones lideradas por mujeres
El método del proyecto da prioridad a la participación y a la cocreación de conocimiento. Con veintiún WLI en doce países europeos, así como iniciativas inspiradoras en Brasil y Estados Unidos, en SWIFT se aborda la desigualdad de género en el ámbito rural de múltiples maneras. Como afirma la coordinadora del proyecto, Marta Rivera-Ferre: «Las WLI se definen como innovaciones de base en los sistemas agroalimentarios en las que las mujeres y las personas de género diverso asumen un papel de liderazgo central y que se crean para desafiar las desigualdades estructurales en la agricultura y las zonas rurales». Las participantes en las WLI solían ser mujeres y personas LGBTQ+ que ya formaban parte de grupos comunitarios y redes alimentarias alternativas. Las WLI se organizaron en ocho grupos temáticos. Cinco de ellas se centraron en abordar las desigualdades estructurales en la agricultura, donde las barreras incluyen el acceso limitado a los recursos y a la formación, así como la infrarrepresentación en las organizaciones agrícolas. En las tres WLI restantes se abordan temas poco investigados, como los agricultores LGBTQ+, las trabajadoras agrícolas migrantes y las agricultoras de Europa central y oriental. En el portal del proyecto(se abrirá en una nueva ventana) se recogen muchos de los resultados obtenidos por SWIFT. Fieles a su método inclusivo, estos materiales presentan historias personales y dan voz a las participantes del proyecto. Además de pódcasts, vídeos, resúmenes de políticas y un mapa de búsqueda de las WLI, los visitantes pueden explorar «Soil Sisters»(se abrirá en una nueva ventana), un cómic diseñado para sensibilizar al público sobre los retos que afrontan las agricultoras.
La agroecología como eje central
La agroecología(se abrirá en una nueva ventana) es un método holístico de la alimentación y la agricultura que integra las dinámicas sociales, económicas y culturales en la agricultura. Es fundamental destacar que en este método se considera la alimentación no como una mercancía, sino como un derecho humano. En comparación con los productores alimentarios industriales, las explotaciones que practican la agroecología suelen ser de pequeña escala, centradas en la comunidad y ricas en biodiversidad. Además, cuentan con una proporción mucho mayor de mujeres en puestos de liderazgo. Un resultado importante del proyecto es un análisis de la política agrícola común (PAC)(se abrirá en una nueva ventana) de la Comisión Europea. La PAC enmarca los alimentos como una mercancía, en la que la productividad se mide en kilogramos de un producto por hectárea (monocultivo), y las grandes explotaciones industrializadas se consideran más eficientes que las que practican la agroecología. Rivera-Ferre propone un método alternativo: «La visión de SWIFT parte de la agroecología y del derecho humano a una alimentación adecuada, al situar los alimentos como un bien común y como un derecho humano. Desde esta perspectiva, entre los indicadores alternativos para medir la eficiencia se incluyen la biodiversidad o el número de personas alimentadas por hectárea, aspectos en los que las explotaciones a pequeña escala, diversificadas y orientadas a los mercados locales resultan más eficientes». La PAC se revisará en 2028, y en el proyecto se aboga por que los responsables políticos reconsideren la orientación comercial del documento. La priorización actual de los alimentos como mercancía perpetúa la desigualdad de género y tiene un impacto negativo en el medio ambiente. «Las iniciativas agroecológicas tienen el potencial de abrir espacios para el liderazgo de las mujeres y la organización colectiva que las estructuras agrícolas convencionales rara vez ofrecen», explica Rivera-Ferre. A través de las WLI del proyecto, en SWIFT se ha dado visibilidad a las contribuciones y al liderazgo de los actores excluidos, entre ellos las mujeres y los agricultores LGTBQ+, así como los trabajadores agrícolas migrantes. Es hora de que los marcos políticos de la Unión Europea (UE) reflejen esa realidad.