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Identificar los obstáculos que frenan la transición alimentaria sostenible en Europa

La combinación de experimentos sobre las elecciones de comportamiento con el análisis de los sistemas agroalimentarios ha puesto de manifiesto los obstáculos que dificultan la transición alimentaria sostenible, así como los posibles instrumentos políticos y modelos de negocio para eliminarlos.

En toda Europa, los sistemas agrícolas afrontan una presión cada vez mayor derivada de la degradación del suelo, la escasez de agua y la pérdida de biodiversidad. Para mitigar estas amenazas medioambientales para el suministro alimentario de Europa, los responsables políticos y las empresas deben centrar su atención en unas prácticas más sostenibles. El equipo del proyecto financiado con fondos europeos VISIONARY(se abrirá en una nueva ventana) se propuso mejorar la comprensión de los factores que determinan las decisiones de los agricultores, los consumidores y las empresas alimentarias. Con presencia en ocho países y abordando múltiples retos medioambientales, combinó los experimentos de elección (un método de encuesta utilizado para comprender qué es lo que más valoran las personas, en lugar de preguntárselo directamente) con un método sistémico que tiene en cuenta toda la cadena de valor agroalimentaria.

Una nueva perspectiva sobre el comportamiento del sistema alimentario

«La mayor parte de la investigación sobre el cambio en el sistema alimentario se centra bien en el comportamiento individual, bien en condiciones estructurales más amplias; rara vez en ambos a la vez», afirma Dionisio Ortiz Miranda, coordinador del proyecto y catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia(se abrirá en una nueva ventana). En VISIONARY se llevaron a cabo experimentos de elección en Alemania, Dinamarca, España, Hungría, Italia, Polonia, el Reino Unido y Rumanía, en los que se abarcaron retos medioambientales relacionados con el clima, la biodiversidad, el agua y la agricultura ecológica. En estos experimentos se evaluó cómo determinadas intervenciones influían en las decisiones de los agricultores, los consumidores y otros actores. Un marco a nivel de sistemas permitió comprender cómo las relaciones entre los actores, la dinámica de la cadena de suministro y los entornos políticos determinan los posibles cambios en cada nivel. Por ejemplo, en Italia y Dinamarca, el equipo del proyecto examinó cómo los ganaderos lecheros y de ganado respondían a diferentes instrumentos de política económica destinados a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. «La aceptación por parte de los agricultores italianos de los mercados voluntarios de carbono innovadores aumentó cuando estos se combinaron con las subvenciones tradicionales. Esto sugiere que los métodos híbridos pueden generar confianza al integrar la innovación y lo conocido», señala Ortiz Miranda. En Dinamarca, los agricultores sobreestimaron en gran medida los impactos económicos de un equivalente a un impuesto sobre el CO2(se abrirá en una nueva ventana), lo que provocó una fuerte resistencia inicial a la política. Proporcionar información especializada sobre los impactos previstos redujo parcialmente estas percepciones erróneas y aumentó ligeramente la aceptación de la política. La receptividad fue menor entre las explotaciones agrícolas más grandes y los ganaderos, así como entre aquellos con mayores discrepancias entre sus propias expectativas y las estimaciones de los expertos.

Lecciones clave de ocho países

En general, en los estudios(se abrirá en una nueva ventana) se subrayó la necesidad de situar las perspectivas y las respuestas conductuales de los agricultores en el centro del diseño de las políticas climáticas para la agricultura. Además, tres conclusiones fueron comunes a todos los estudios del proyecto, tal y como se describe a continuación. «El acceso insuficiente a la información relevante empuja a las personas a tomar decisiones insostenibles, pero una mejor información por sí sola rara vez cambia el comportamiento, a menos que también cambien las normas y estructuras que rigen la toma de decisiones», afirma Ortiz Miranda. Una transformación importante del sistema agrícola requiere políticas que tengan en cuenta las cadenas de valor agroalimentarias en su totalidad, y no solo lo que ocurre en la explotación agrícola. Por último, las relaciones son importantes: los métodos basados en la confianza, la responsabilidad compartida y las colaboraciones a largo plazo entre productores y consumidores obtuvieron sistemáticamente mejores resultados que las intervenciones puntuales.

La ciencia y las políticas trabajando juntas

En el proyecto se reveló que se han explorado intervenciones conductuales con agricultores y consumidores, pero siguen siendo poco frecuentes en relación con otros actores de la cadena de valor alimentaria. «Ampliar estas herramientas a los actores que median entre agricultores y consumidores representa una oportunidad significativa para los futuros instrumentos políticos», señala Ortiz Miranda. El legado más tangible de VISIONARY pueden ser sus dieciséis interfaces entre ciencia y política(se abrirá en una nueva ventana): plataformas participativas de diseño conjunto que reúnen a responsables políticos, científicos, profesionales y grupos de la sociedad civil que operan en el ámbito local, regional y nacional. Estos espacios, que abarcan temas que van desde la agricultura ecológica y las dietas basadas en vegetales hasta las cadenas de suministro cortas y el clima, permitieron el diseño conjunto de la investigación y la comparación de los resultados con la experiencia del mundo real. En varios casos, el trabajo se tradujo en acuerdos y acciones concretas que superaron las ambiciones originales de VISIONARY. En el proyecto se ha demostrado que combinar el rigor experimental, el pensamiento sistémico y la participación genuina de las partes interesadas —con un equipo multiactores desde el principio— no solo genera una mejor investigación. Crea las condiciones para que la investigación impulse un cambio a gran escala y, en última instancia, supere los obstáculos que mantienen a los sistemas alimentarios atrapados en patrones insostenibles.

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