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¿Podríamos sobrevivir en un mundo sin abejas?

Las abejas melíferas son fundamentales para muchos cultivos, pero ¿supondría su desaparición un colapso ecológico? Nuestro experto Yann Clough analiza lo que hay detrás de los titulares.

Las abejas melíferas nos dan mucho más que solo miel. Son una pieza esencial de la agricultura moderna, incluida la producción de almendras, calabazas, manzanas, cerezas, ciruelas, pepinos, colza, aguacates y mucho más. Cada año, colmenas con millones de abejas se trasladan de granja en granja, donde estas obreras diminutas se encargan de polinizar las flores cercanas para garantizar una buena cosecha. «En estos sistemas, las abejas melíferas se tratan como un insumo, al igual que los fertilizantes o el agua», afirma Clough, ecólogo del Departamento de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente de la Universidad de Lund, en Suecia. Estos polinizadores diligentes se ven amenazados por una serie de factores de estrés medioambiental que se solapan —desde los plaguicidas hasta las enfermedades— y que pueden provocar el colapso de sus colonias. ¿Significa eso que nuestros ecosistemas están amenazados del mismo modo? No del todo, afirma Clough. «Si no podemos mantener las colonias comerciales de abejas melíferas, creo que habría al menos una sustitución parcial por parte de los polinizadores silvestres», afirma. Podrían ser algunas de las aproximadamente veinticinco mil especies estimadas de abejas silvestres, o sírfidos, escarabajos, mariposas e incluso avispas. «Hay muchas especies de avispas con diferentes funciones ecológicas que visitan las flores para recolectar néctar».

Cómo pueden ayudar los polinizadores silvestres

Puede que los polinizadores silvestres sean abundantes, pero el ecosistema es una red compleja de plantas y polinizadores, donde existen muchas interacciones que pasan desapercibidas. «No hay una sola especie de polinizador dedicada a una flor concreta», explica Clough. «Cambiarán de especie sin ningún problema». Existe un interés creciente por los polinizadores silvestres entre los agricultores, y muchos estudian cómo mejorar sus tierras para crear hábitats naturales para estas especies. «Si gestionas tu paisaje de forma respetuosa con los polinizadores, también obtienes otros beneficios secundarios», afirma Clough. Entre ellos se pueden incluir la reducción al mínimo de la escorrentía de nutrientes en exceso hacia los ríos y la creación de hábitats para especies depredadoras que controlan de forma natural las plagas agrícolas. Gracias al proyecto DrivenByPollinators, financiado con fondos europeos, Clough y sus colegas investigaron los posibles impactos más amplios de la disminución de los polinizadores en las plantas silvestres y los ecosistemas. Sus primeros análisis revelaron que la pérdida de polinizadores alteraría la composición de las plantas que conforman los pastizales europeos. «Nuestro trabajo sugiere que garantizar los recursos para los polinizadores también contribuirá a los objetivos más amplios de conservación y restauración de la naturaleza, que a menudo están ligados a la composición de la vegetación», afirma Clough.

¿Recurrir a los drones?

Si todo lo demás falla, ¿podríamos sustituir a las abejas por pequeños robots? «Creo que no hay ninguna razón por la que no se pueda polinizar un cultivo de gran valor con esto ya mismo», afirma Clough. Pero advierte de que, para muchas plantas, podría no ser rentable. «Las cantidades de abejas melíferas en los colmenares comerciales son gigantescas, por lo que estamos hablando de cifras astronómicas de minidrones». Así que quizá, en lugar de buscar sustitutos, deberíamos apoyar a nuestros trabajadores esenciales actuales lo mejor que podamos. Más información sobre la investigación de Yann Clough: Las consecuencias del declive de los polinizadores