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Establishing a mouse model for ICE Fever, a novel autoinflammatory syndrome associated with procaspase-1 mutations

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Esperanzas renovadas para curar el síndrome de la fiebre periódica

El diagnóstico molecular resulta impracticable en la gran mayoría de pacientes que presentan síntomas de fiebre periódica (80 %). Según las investigaciones más avanzadas, este síndrome autoinflamatorio estaría relacionado con mutaciones durante la digestión de proteínas.

Salud

Por ello en el marco de estudios sobre pacientes con síntomas de síndrome de fiebre periódica pero cuya causa no se ha podido identificar, los investigadores a tratado de hallar mutaciones en el inflamasoma. Una vez formado, este inflamasoma (un complejo multiproteínico) activa la caspasa-1, que favorece la secreción de proteínas de señalización celular proinflamatoria (citocinas). En un estudio reciente sobre una muestra de pacientes se descubrieron mutaciones de procaspasa-1, y tras un análisis enzimático se hallaron ciertos procesos que sugerían que su actividad guardaba relación con la autoinflamación. De manera provisional este fenómeno se ha dado en llamar «fiebre de la ICE». En dichos casos, se observó que la caspasa-1 reducía la actividad proteolítica, lo cual causaba la sobreactividad de la ruta proinflamatoria RIP-2. Ésta es una proteína que regula la atracción de proteínas caspasas, que son esenciales para la muerte celular programada (apoptosis). El proyecto «Model for ICE fever» («Establecimiento de un modelo murino para la fiebre de la ICE, un síndrome autoinflamatorio novedoso asociado a mutaciones de procaspasa-1») trabaja para crear un modelo de ratón para la fiebre de la ICE. Éste se empleará en experimentos encaminados a disminuir la actividad proteolítica de procaspasa-1, manteniendo al mismo tiempo su capacidad para atraer RIP-2. Tras los trabajos iniciales se ha conseguido construir vectores de transgénesis a los ratones con el fin de conseguir la expresión deseada del gen mutado. Ya se han caracterizado a fondo estos vectores, que son una especie de vehículos en forma de moléculas de ADN que se emplean para transportar material genético. También se ha adquirido un sistema de termodetección subcutánea para su implantación en los ratones. Los investigadores del proyecto financiado con fondos europeos «Model for ICE» harán un seguimiento a los ratones para detectar cualquier posible signo, síntoma o anomalía que dé indicios de un proceso de autoinflamación. Se prevé que los trabajos en marcha darán lugar al primer modelo murino de fiebre de la ICE, hasta ahora un enigmático síndrome autoinflamatorio.

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