Skip to main content
Ir a la página de inicio de la Comisión Europea (se abrirá en una nueva ventana)
español es
CORDIS - Resultados de investigaciones de la UE
CORDIS

Article Category

Article available in the following languages:

Doce puntos van para... ¿los datos? Descifrar los setenta años de Eurovisión

En un estudio que abarca casi siete décadas de participaciones en Eurovisión se explora la imprevisibilidad del mayor y más seguido concurso musical del mundo.

Todo empezó en 1956 como un experimento audaz de transmisión televisiva. El Festival de la Canción de Eurovisión(se abrirá en una nueva ventana), que este año cumple setenta años, se ha convertido en un gran espectáculo que reúne a talentosos y excéntricos artistas de decenas de países de Europa y otros continentes para luchar por la corona musical anual. Los críticos se burlan de Eurovisión por su cultura «kitsch» y su histrionismo. Pero este enorme espectáculo televisivo que atrae a unos ciento sesenta millones de telespectadores en todo el mundo ha puesto en el mapa las carreras de megaartistas como ABBA y Celine Dion. Desafía los límites y tiene una enorme repercusión en la cultura LGBTQ+. Es conocido tanto por sus atuendos estrambóticos y sus actuaciones exageradas como por sus tensiones geopolíticas, polémicas y boicots. Lo ame o lo odie, no puede negar la influencia generalizada del mayor evento de música en directo. Un equipo de investigación de Suiza y Estados Unidos examinó cómo los países participantes y los organizadores han aprendido unos de otros a lo largo de las décadas, y cómo este conocimiento compartido se ha manifestado en la competición. Los resultados se publicaron en la revista «Royal Society Open Science»(se abrirá en una nueva ventana).

La fórmula ganadora

Los investigadores analizaron las entradas desde 1956 hasta 2024, abarcando más de mil setescientas canciones de cincuenta y un países. Utilizaron datos de audio de Spotify para evaluar rasgos como la bailabilidad y la acústica, así como la inteligencia artificial (IA) para categorizar los géneros musicales y detectar los temas emocionales de las letras de cada canción. Los resultados del estudio mostraron que cantar en inglés, elegir el género pop, aprovechar al máximo las posibilidades de baile y utilizar más letras eran el billete hacia el éxito. Los países aprendieron estas lecciones durante décadas observando las entradas ganadoras y perdedoras. Luego, adaptaron sus propuestas en consecuencia. Sin embargo, cuando esta fórmula de éxito se generalizó, dejó de garantizar la victoria y se convirtió simplemente en el mínimo necesario para seguir siendo competitivo. «Lo que antes era una ventaja competitiva, ahora es la norma», comentó Arthur Capozzi, investigador posdoctoral de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (ETH Zürich), en un artículo(se abrirá en una nueva ventana). «Las canciones pop en inglés con ritmo bailable se convierten en un requisito básico».

Espere lo inesperado

España, Francia, Italia y Portugal parecen haberse resistido deliberadamente a la ventaja del inglés, probablemente valorando más la identidad cultural y la promoción de la lengua que la victoria. Los autores sostienen que esto se corresponde con la prioridad que se da a la cultura nacional y a la lengua materna por encima de la competitividad pura y dura. «Son atípicos, en el sentido de que siguen cantando en su propia lengua, aunque no sea uno de los factores de éxito establecidos», añadió Capozzi. La razón es que estos países utilizan estratégicamente su identidad cultural para distinguirse del resto. Los organizadores también se adaptan y aprenden con los años. «No existe una fórmula única para el éxito que funcione siempre, ni para las naciones participantes ni para los organizadores», declaró Dirk Helbing, catedrático de Ciencias Sociales Computacionales de la ETH Zürich. Por eso Eurovisión aplican cambios específicos para mantener un gran interés en la competición. No importa, Eurovisión sigue evolucionando. «Tiene que ser así para seguir siendo interesante», concluyó. Y es probable que cambie de repente y sin motivo, con algunas sorpresas por el camino. «No hemos encontrado una fórmula que garantice el éxito».

Mi folleto 0 0