¿Es un mito el origen griego de la democracia?
En la escuela aprendimos que Grecia es la cuna de la democracia. La propia palabra significa «gobierno del pueblo» en griego. En Atenas, hace unos 2 500 años, los ciudadanos de a pie, y no solo los reyes o los nobles, podían votar las leyes y ayudar a dirigir el gobierno. No era perfecto. Después de todo, las mujeres, los esclavos y los extranjeros no podían votar. Posteriormente, Roma se inspiró en las ideas de Grecia. La democracia quedó a oscuras durante mucho tiempo. Durante el Renacimiento, Europa empezó a plantar las semillas de los ideales democráticos modernos redescubriendo ideas antiguas. En la actualidad, nuestros sistemas de votación y parlamentos se remontan a la antigüedad.
Cambiar la narrativa de la democracia
Un equipo de investigadores estadounidenses y británicos parece dispuesto a cambiar antiguas creencias sobre las raíces de la democracia. Sus hallazgos sobre sociedades antiguas de todo el mundo, publicados en la revista «Science Advances»(se abrirá en una nueva ventana), sugieren que los orígenes de la democracia se remontan mucho más allá de Atenas y Roma. Para investigar la extensión de los sistemas democráticos en otras culturas, los investigadores analizaron un amplio abanico de pruebas procedentes de 40 sociedades de 31 lugares de Europa, América y Asia. Recurrieron a pruebas físicas, como los patrones de asentamiento, la arquitectura y los espacios públicos, para analizar las estructuras de poder, ya que muchas sociedades antiguas no dejaron registros escritos. Los resultados mostraron que en varias partes del mundo existían sistemas parecidos a la democracia. Esos sistemas restringían la autoridad de los gobernantes a la vez que permitían a los ciudadanos de a pie participar en la gobernanza. Entre estas sociedades se encontraban principalmente los iroqueses (una tribu indígena americana), las antiguas ciudades mesoamericanas de Teotihuacán y Monte Albán, en el actual México, Tlaxcala, la antigua ciudad indígena que luchó contra los aztecas, así como Mohenjo-daro, la ciudad del valle del Indo situada en lo que hoy es Pakistán.
El poder del pueblo se extiende por todo el mundo
«A menudo se da por sentado que las prácticas democráticas surgieron en Grecia y Roma», comentó el autor principal, Gary Feinman, arqueólogo y conservador MacArthur de Antropología Mesoamericana y Centroamericana en el Centro de Investigación Integrativa Negaunee del Museo Field, en Estados Unidos, en un artículo de prensa(se abrirá en una nueva ventana). «Pero nuestra investigación demuestra que muchas sociedades de todo el mundo desarrollaron formas de limitar el poder de los gobernantes y dar voz a la gente corriente». El equipo de investigación también encontró indicios de autocracia: un gobierno en que una persona, como un rey, un dictador o un emperador, tiene poder total y toma todas las decisiones en solitario. «Estos hallazgos demuestran que tanto la democracia como la autocracia estaban muy extendidas en el mundo antiguo», declaró el coautor David Stasavage, profesor de la Universidad de Nueva York. «Es significativo que ahora comprendamos mejor los numerosos factores que influyen en la formación y la evolución de los gobiernos a lo largo del tiempo, un conocimiento que puede ayudarnos a entender los acontecimientos geopolíticos actuales». El estudio subraya que la democracia requiere algo más que elecciones. «Las elecciones no son precisamente el mejor indicador de lo que constituye una democracia, por lo que, con este estudio, hemos intentado recurrir a ejemplos históricos de organización política humana», explicó Feinman. «Definimos dos dimensiones clave de la gobernanza. Una de ellas es el grado de concentración de poder en un solo individuo o una sola institución. La otra es el grado de inclusividad: en qué medida la mayoría de los ciudadanos tiene acceso al poder y puede participar en algunos aspectos de la gobernanza».