Skip to main content

Article Category

Revista Research*eu

Article available in the folowing languages:

Biodiversidad: un nuevo pacto por la naturaleza

La biodiversidad hace posible la vida; nos nutre, proporciona innumerables beneficios para la salud e incluso ofrece muchas oportunidades de empleo y crecimiento económico (como turismo, tecnologías ecológicas y esfuerzos de conservación). Ya sea en una playa virgen de aguas cristalinas, un páramo salvaje y azotado por el viento, una selva tropical rebosante de vida o incluso el parque urbano de la esquina, los humanos coexistimos en una relación simbiótica compleja —y cada vez más frágil— con la naturaleza y la biodiversidad que nos rodea.

«La biodiversidad empieza en un pasado lejano y apunta al futuro» — Frans Lanting, fotógrafo de National Geographic

Antes de que la COVID-19 sacudiera al mundo, la protección y conservación de la biodiversidad y, por supuesto, el cambio climático, ocupaban un lugar prioritario en la agenda mundial. Cuando la crisis actual haya terminado, es de esperar que estos temas vuelvan a ganar importancia. Tal vez incluso surjan nuevas perspectivas y análisis sobre temas a los que antes no se prestaba tanta atención. Sin duda, cuando las aguas vuelvan a su cauce, muchos científicos, responsables políticos y ciudadanos estarán encantados de analizar hasta qué punto nuestra relación actual con el entorno natural ha contribuido al crecimiento y la proliferación de la pandemia. Después de todo, una de las teorías más sólidas sobre el origen del nuevo coronavirus (cabe señalar que todavía tiene que ser comprobada exhaustivamente por los investigadores en el momento de la redacción de este artículo) es que pasó de los murciélagos a los humanos a través de un animal huésped intermediario, posiblemente el gravemente amenazado pangolín, a finales de noviembre de 2019 en un popular y concurrido mercado de Wuhan que estaba repleto de muchas formas diferentes de vida animal, tanto vivas como muertas. Además, incluso sin la nueva dimensión que ha puesto sobre la mesa el SARS-CoV-2 tan de improviso, la forma en que la humanidad replantee su relación con el mundo natural en los próximos años, en especial en lo que respecta a la preservación de los hábitats y la biodiversidad, siempre será una transición fundamental que definirá la historia del siglo XXI. Los ecosistemas sanos suponen un elemento vital en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, en la actualidad están amenazados por la dispersión urbana, la contaminación, la agricultura intensiva y la deforestación, entre otras cuestiones. La Unión Europea (UE) está comprometida con la salud de los ecosistemas y la preservación de la biodiversidad, tanto en Europa como en el resto del mundo. La legislación de la UE, como la Directiva sobre las aves y la Directiva sobre los hábitats, constituyen la base de la política de biodiversidad de la UE, con esquemas vitales como la Red Natura 2000 de zonas protegidas que también son una parte destacada de su estrategia más amplia. Asimismo, apoya la investigación sobre la biodiversidad a través del programa Horizonte 2020 y, como ponen de relieve los siete proyectos que presentamos, se abarcan muchos puntos de vista diferentes. Entre ellos encontramos un proyecto que enmarca la conservación bajo el prisma de la política de seguridad, otro con ideas innovadoras que fomenta la reconciliación de la urbanización con la naturaleza y un tercer proyecto prometedor de cooperación transnacional de gran calado en el ámbito de la protección de la biodiversidad. No cabe duda de que todos los investigadores que hemos entrevistado para este número especial están plenamente dedicados a mejorar el conocimiento, desarrollar estrategias e impulsar las mejores prácticas que ayudarán de verdad a conseguir un «nuevo pacto» entre la humanidad y el mundo natural. Le animamos a comunicarnos su opinión. Puede remitir preguntas o sugerencias a editorial@cordis.europa.eu.

Explorar el número especial

También en este número